Por la tarde visita a casa de Gerardo. He continuado mis intentos de usar el router igual de infructuosamente que ayer. Al final me he dado por vencido y me he venido a casa con el artefacto. He fracasado.
La pequeña rumana que trabaja en el hotel sale hoy, madrugada del 12 al 13, a algo más de las doce y media de una de las habitaciones. Parece que se presta a congeniar con algunos de los clientes.
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