miércoles, 9 de julio de 2008

09/07/08, miércoles.

Creo que fue el lunes siete cuando Emilia trajo a casa, a comer, a Marta. Después fuimos a llevarla, en coche, y nos detuvimos un momento en casa de Gerardo. A la salida nos tomamos un café en la heladería de la revuelta de Ana Gálvez.

Ayer, martes ocho, no creo que saliéramos de casa en toda la tarde, que más bien pasé dormitando en el salón. Llamó el transportista que tiene que traernos el dormitorio que tenemos encargado para decir que lo traería hoy miércoles nueve.

Lo que, efectivamente, ha ocurrido. Hoy, nueve de julio, después de llamar por la mañana para avisarnos, a eso de las cuatro de la tarde, nos han traído nuestro nuevo dormitorio. El color no es exactamente lo que esperábamos, aunque no parece que se hayan equivocado. Además he estropeado una de las mesitas al caérseme. Pero lo positivo es que no se ha tratado de ninguna estafa ni engaño, tenemos lo que en su momento pedimos. Emilia y yo hemos pasado buena parte de la tarde subiendo las pesadas cajas. Por lo demás mi vida sigue igual de mal que siempre.

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